El pasado 15 de julio, nuestra comunidad educativa se reunió para celebrar la Clausura del Ciclo Escolar 2025–2026, un momento de profunda alegría y gratitud en el que docentes, directivos, estudiantes y familias nos dimos cita para agradecer a Dios por todo lo vivido durante este año escolar.
La jornada inició con la celebración de la Eucaristía, en la que, de manera especial, encomendamos a nuestros graduados de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Fue un espacio para reconocer el camino recorrido, agradecer los aprendizajes alcanzados y pedir a Dios que siga acompañando cada paso de quienes hoy comienzan una nueva etapa en su formación.
Cada ciclo que concluye representa mucho más que el cumplimiento de metas académicas. Es el resultado del esfuerzo cotidiano de nuestros estudiantes, del acompañamiento cercano de sus docentes y de la confianza y compromiso de las familias, quienes, junto con el colegio, hacen posible una educación que forma personas íntegras, capaces de servir, transformar y construir un mundo mejor.
Agradecemos de corazón a cada madre, padre de familia y colaborador que caminó con nosotros durante este ciclo escolar. El trabajo compartido entre escuela y familia es la base sobre la que nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes crecen con seguridad, desarrollan sus talentos y descubren el valor de ponerlos al servicio de los demás.
A nuestros graduados, les deseamos que las nuevas etapas que hoy comienzan estén llenas de aprendizajes, retos y grandes oportunidades. Que lleven siempre consigo los valores vividos en la Compañía de María y que la llama que ha sido encendida en su corazón continúe iluminando su camino, inspirándolos a vivir con esperanza, generosidad y alegría.
¡Felicidades a toda nuestra comunidad! Gracias por hacer de este ciclo escolar una historia que permanecerá para siempre en nuestros corazones.
















































































